Es el quinto año que vamos a Montreux para nuestra cruzada “Regeneración” durante el Festival de Jazz. Como normalmente sucede, durante este tiempo en Suiza el calor es sofocante y miles de personas descienden a la “Riviera”, así es como localmente llaman a la ribera del lago. Van para pasar la tarde e ir a conciertos, probar la comida o sólo para disfrutar el ambiente.
Nuestro escenario se encuentra justo en la ribera del lago y es un gran lugar para hacer alguna representación mientras mucha gente pasa para ir a algún concierto o de regreso. Este año tuvimos el privilegio de recibir un equipo del Sur del Pacífico que ministró junto con nosotros. Mucha gente vio como éste equipo daba testimonio de Dios a través de bailes tradicionales, canciones y juegos. El colorido vestuario del baile tahitiano y los gritos de guerra del baile de Maori Haka fueron perfectos para atraer a la gente.
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Hubo mucha interacción con la gente. Juegos para niños y clases de baile así como la invitación a la gente para aprender el baile de Hula. Y como había un evento gimnástico internacional en la región, hubo muchas delegaciones de muchos países que nos hicieron una visita. Especialmente la delegación de Portugal disfrutó nuestra interpretación de canciones en portugués y hasta se ofrecieron para cantar.
Cada tarde, presentamos el baile de fuego de Samoa, es un baile tradicional de la isla de Samoa que incluye malabarismo con palos encendidos. Después del baile de fuego, un testimonio fue dado y el llamado al altar fue hecho. Por medio de esto, cada día, mucha gente entregó su vida al Señor. Uno de los participantes dijo la siguiente historia: “Cada noche puede venir mucha gente, pasar al frente y entregar su vida a Jesús y después nosotros oramos por ellos. Una noche noté a un chico que pasó al frente, después le pregunté porqué lo había hecho, así que decidió compartirme su historia de… heridas, rechazo familiar, y cómo él estaba buscando algo o alguien más grande que él para confiar, que lo pudiera motivar y darle significado a su vida. Él dijo que esa noche supo que era Jesús y que esa noche decidió confiar en Dios.”
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Hubo muchas historias similares en 50 personas que decidieron seguir a Jesús y muchas semillas fueron plantadas en las 1000 personas que escucharon el evangelio, por primera vez o como recordatorio de que Dios aún está buscando tener una relación con ellos. Sobretodo estamos agradecidos de haber tenido la oportunidad de ministrar en Montreux durante el Festival de Jazz. Creemos que el impacto será perdurable en Suiza y muchos lugares más cuando las personas regresen a sus países.



